¿Cuándo se darán cuenta los anunciantes de que los anuncios en la televisión no valen nada y que las televisiones les venden los espacios publicitarios basándose en cifras que son cancamusa?. Si algo nos está enseñando internet es que la gente pasa de la publicidad incluso si les obligas a verla. Los anunciantes solo tienen que fijarse en el modelo de negocio de aventuras como hulu, y ver que solo con publicidad no pueden financiarse, para darse cuenta de que en la tele sucede algo peor. En internet el usuario ve obligatoriamente el mensaje del anunciante y si le convence accede a la página del producto. Es entonces cuando la página de origen cobra porque se sabe que la publicidad ha sido exitosa. Ahora traslademos el ejemplo a la televisión. Cuando comienzan los anuncios cambias. Fin de la historia. El anunciante paga cantidades desorbitadas por espacios publicitarios que para nada valen lo que cuestan. 30 segundos de publicidad en la tele cuestan 30.000€ tirando por lo bajo, ¿cuantos van a ver este anuncio?, ¿cuantas veces hay que repetir el anuncio para que llegue al consumidor?. Con 30.000€ se puede organizar una campaña publicitaria en internet que llegue a millones de usuarios sin necesidad de reinvertir en más campañas sobre el mismo producto. El problema que plantea a las empresas que pretenden ofrecer un producto gratuito que requiere mucha infraestructura es que solo con lo que se cobra por la publicidad en internet no da para mantener todo el sistema.
Toda esta paja mental viene a que ayer estaba leyendo noticias relacionadas con la televisión y he visto que telecinco se plantea cobrar por ver sus series en internet… De verdad alguien va a pagar por hacerlo. Supongo que si, el que las ripee y las cuelgue en alguna página de descargas.
En esta situación casi prefiero que metan publicidad indirecta en las series y las cuelguen gratis en internet. Al fin y al cabo si no ganan dinero no harán series de calidad.
No creo que vuelva a escribir nunca una entrada así, que solo de repasarla me está entrando el sueño, no quiero imaginar el aburrimiento que os habrá creado a los que la hayáis leído entera.